jueves, 19 de abril de 2012

La firma del contrato

Buenos días señor camarero, póngame uno de esos, bien frío y que su dulce sabor sea acompañado por la tostada de siempre. Esa que solo tú sabes poner cuando el día comienza.
La jornada se muestra impredecible y la costumbre esquiva. Quien sedujo a la consciencia para que tu nacieras, se pregunta el instinto mientras goza del baile vacilante de ese lazo. Romántico harapo, que cual pergamino contiene el guión del enésimo acto.
Curiosa compañía la que maneja a los actores inconscientes y sin contrato. Aquellos que rellenan la escena y se muestran insensibles ante sus principales trabajadores, protagonistas del relato.
Ante su indistinguible e imperturbable público, la calidad de la obra se sucede paso tras paso, sin incursión en crítica o trato.
Que importará si es comienzo o fin, si se estrena o se despide, pues mientras digas sí, a la interminable ficción tangible, serás parte del auténtico circo y el mágico teatro.
La vida es la oportunidad que tu le estás dando.


Fdo:Udánimo

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