martes, 21 de febrero de 2012

Rostro palido

   Vista rápida sobre la tribu.

   Allí están todos con sus plumas en cabeza, sus ojos en constante escrutinio del terreno y sus pies al aire, danza al son del golpe de la madera y el restallar de la llama.

   Cada uno marca su unicidad con un aspecto, todos son distintos, bellos en su facultad y dueños de su propio plano de realidad

   Pero hay alguien que no se te podrá olvidar. Alguien que por su normal peculiaridad destaca sobre el resto. Perfecto dueño de la naturalidad y experto técnico del deber de triunfar. Doctorado en la teoría del fracaso y campeón de la imposibilidad no es veraz.

   El torpe silbido mudo se oyó lo suficiente, todos le miran. Salto la chispa de la curiosidad, todos se  preguntaban que le pasaba a ese indiscutible miembro de la tribu que los acompañaba desde hacía años. Era distinto, era hijo de otra marca, es cobijo de la inesperada esencia.

   Simplemente es hijo mestizo de aquel curioso muchacho. Acercamiento no invasivo, del nómada vaquero portador de un idioma, revolver y color de piel y pelo distintos.

   Salió la madre al paso, en defensa de la batalla verbal cargada de miedo y curiosidad. El es simplemente legado del recuerdo, punto de vista paralelo y vital miembro para permitir el paso. Protegerá la cuna de la tribu, en el momento que sea imprescindible el cambio. Evolucionar.

   Con tal de remitir la dudosa situación capaz de asustar al más experto guerrero y crispar al seguro educado caballero, el jefe de la tribu se dirige al tan conocido espontaneo. Fornido y bello muchacho, tu eres tu mayor tesoro. Tu eres el espejo bifocal del indio y el viajero transcontinental. Tu eres nuestro lazo, eres nuestra propia versión adaptada del rostro pálido.

   En tan curiosa situación, rostro pálido emprende ágil un encuentro cara a cara con el especular servir de aquel charco. Tiene que saber de que se le acusa, tiene que saber su aspecto, entender que les intriga tanto.

   Su retina se quedo petrificada al ver la condena que compone la escena. Es algo increíble, imposible, que demonios está pasando. Quien es ese, quien es rostro pálido. Espejo de agua no me estarás mintiendo, no me estarás ignorando. Lo confieso, no me creo esto, mirare en un lapso. Se repite la configuración indescriptible y es que lo único que puedo contar, lo único que puedo afirmar con certeza es que rostro pálido...
... Eres tu.

Fdo: Udánimo

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